Su nombre de pila es José Antonio Padilla Torres. Para la mayoría de sus compueblanos este nombre no significa nada. Si alguien lo busca preguntando por ese nombre seguramente nadie sabría de quién se trata. Pero si lo llama por su apodo Monkey, todos sabrían a quien se refieren.
Monkey nació en el emblemático sector del pueblo de Salinas llamado Talas Viejas, el día 16 de marzo de 1952. Eran los tiempos de la guerra de Korea. Fueron sus padres Félix Padilla y Etanislá (Tani) Torres. Fue hijo único de esta pareja de salinenses.
La situación económica no era fácil para su familia, como no lo era para tantas otras familias del pueblo. Temprano en su vida tuvo que trabajar. Desde un principio se dedicó a limpiar zapatos, oficio que ejercían muchos otros jóvenes.
A los 28 años de edad se trasladó a San Juan buscando nuevos horizontes. Fue a residir a otro emblemático sector: La Perla. Por veintiocho largos años residió en San Juan. Allí ejerció diferentes trabajos, incluyendo el de limpiabotas, oficio que practicó por largo tiempo.
Durante su estadía en la capital tuvo un hijo llamado Franky Padilla, que hoy tiene unos treinta años de edad. Padre e hijo se relacionan con cierta frecuencia.
En el 2005, regresó a su añorado Salinas buscando paz y tranquilidad. Para subsistir, tal como en San Juan, siguió chiripeando y naturalmente volvió a dedicarse a su oficio de siempre, el de limpiabotas, reviviendo así una estampa pueblerina olvidada que estuvo ausente del paisaje salinense por más de quince años.
Se le puede ver todos los días en la Plaza Delicias, bien acicalado, con su caja y banco de limpiabotas, buscándose el peso con la dignidad de un hombre honrado, respetuoso y apreciado por todos. Allí todos lo saludan y conversan con Monkey, el último limpiabotas de Salinas.
©Edelmiro J. Rodríguez Sosa, 10 de noviembre de 2009
Monkey y Edelmiro


Muy bonita estampa Don Edelmiro. Este contemporáneo compueblano lo conocí cuando residia en Talas Viejas. Si no me equivoco vivía en la casa de Pablo Cola con doña María, la mama de Carlos Alomar.
Siempre lo conoci por “Josian”. Nunca pense que se quedaria con tan despectivo apodo: “Monkey”.
Mis mejores deseos para el ultimo limpiabota a tiempo completo.
Abuelo me encantó
Honor a quien honor merece. Este muchacho fue el ejemplo de la libertad y un símbolo de las personas que honradamente se ganan su dinerito. Un gran peleador contra las adversidades. Muchos recuerdos a Monkey.
Edwin.
La biografía de un ser honrado debería ser primera plana de los diarios. Nos hemos acostumbrado tanto a las malas señas de vidas tiradas por la borda del infierno, que me conmueve te hayas atrevido a subir a Monkey a este sitio de honor. Se lo merece.
Por lo demás no cualquiera lustra zapatos, los zapatos expresan mucho de sus dueños. Recordemos a Van Gogh y su obra maestra. Creo que Monkey tendrá en sus recuerdos más de una reflexión frente al betún y al cuero, pero también conocerá mucho del alma humana.
Si lo ves por allí, dale mis respetos!
UN abrazo.
Gloria