Esta noche, el MGM Grand Garden, en Las Vegas, Nevada, será el escenario donde Miguel Cotto expondrá su corona de las 147 libras en versión de la Organización Mundial de Boxeo, frente a Manny Pacquio, que sube al entarimado en busca de su 5to título mundial.
Ambos están en el cenit de sus facultades físicas y mentales y ambos son hoy por hoy la “crème de la crème” del pugilismo remunerado.
Mucho se ha especulado sobre este singular encuentro y los fanáticos de uno y otro gladiador, inclusive sus manejadores y los chicos de la prensa se han puesto las botas resaltando las virtudes y los deméritos de uno y otro, basados, uno y otro bando, en sentimentalismos patrióticos o gustos personales. Pero más allá del deseo y el patriotismo que afloran en casos como el que tenemos frente a nosotros, hay unas realidades objetivas en el boxeo a las que debemos, siempre, acudir para realizar un análisis que nos capacite al momento de emitir nuestro fallo a favor de uno u otro competidor.
Vamos a ver esas realidades objetivas, sin olvidar que arriba del ring cualquier cosa puede acontecer, para ver de qué lado se inclina la balanza.
Primeramente Miguel Cotto es un peleador bien plantado en la categoría welter y Pacquiao nada más ha combatido en ese peso contra un acabado Oscar de la Hoya. Pero también debemos recordar que a partir del combate con Margarito, donde Cotto sufrió su primera derrota de manera dramática (se especula que el mexicano tenía los guantes cargados), el púgil de Caguas no ha demostrado mucho crecimiento. Sus victorias le han costado emplearse a fondo y por el contrario, el filipino ha demolido a golpes a cada uno de sus adversarios más recientes.
Hasta aquí ambos suben parejos al cuadrilátero esta noche.
Aunque es un combate por el titulo welter donde, en condiciones normales, los contendientes tienen un máximo de 147 libras permitidas al momento del pesaje, en éste se redujo ese limite máximo a 145 libras, lo que favorece a Pacquiao que viene subiendo.
Hay quien pueda argüir “¿Qué son 2 libras de menos?”, a lo que nosotros contestamos “Bastante”, y puede ser hasta determinante para un hombre acostumbrado treparse a la báscula con 147 libras en lugar de 145.
Si será o no un factor a considerar eso lo vamos a ver a partir del 5to o 6to episodio.
En principio, como dijimos, el peso favorece a Pacquiao, aunque al momento del combate, es lo más seguro que Cotto ronde las 155 ó 158, lo que lo convierte en mediano.
Eso, si la fatiga no hace estragos en Cotto a causa de las 145 libras de rigor, puede ser determinante en el desenlace del combate.
Otra vez pareja la cosa.
La esquina, sin duda, favorece a Pacquiao por la clásica milla y un 16. Freddy Roach es inmensamente más experimentado que el compueblano Joe Santiago. Lo aventaja en todos los departamentos y eso, cuando emergen los problemas sobre el entarimado, puede ser la clave de la victoria.
Un punto a favor del filipino.
El boxeo, como acontece en los pueblos chiquitos donde “el que no tiene padrinos no se bautiza”, la política ejerce un poder inusitado donde no siempre, si los combates transitan toda la ruta, emerge victorioso el que mejor se desempeña.
Las Vegas, además de ser la Mecca del juego y el entretenimiento, lo es también del pillaje. En ese renglón el nuestro va en desventaja porque no es atractivo para los intereses que regentean el pugilismo profesional. Un combate entre Pacquiao y Mayweather es mucho más taquillero, vende más y tiene más cartel publicitario que uno entre Cotto y el escurridizo gladiador sepia.
Para evitar un posible robo a mano armada en Prime Time, Cotto tiene que ganar por la ruta del cloroformo. De lo contrario, porque no tiene ni a su promotor (Bob Arum) a su favor, cualquier cosa puede pasar.
Otro punto a favor del filipino.
De yo estar errado en lo expresado hasta aquí, cosa que no creo así, entonces tenemos que ver el combate, como suelen decir los abogados, en sus propios méritos. Y eso son otros 20 pesos.
Sin duda Cotto está mejor equipado que Pacquiao para agenciarse una victoria esta noche en Las Vegas. Eso, si Pacquiao sube lento, debido al peso o si logra Cotto neutralizar sus embestidas y velocidad relampagueante. Cotto debe subir más fuerte por lo que Pacquiao debería sentir más sus golpes que el cagueño los suyos.
Cotto es más boxeador y falla menos, pero Pacquiao es más vivo, se mueve más y ha demostrado tener más aire, más “endurance”.
Si se van al toma-y-dame temprano en el combate, Pacquiao puede salir lastimado y Cotto sangrando. A partir de ahí la resistencia, la esquina y el corazón tomaran las riendas del combate.
En todo caso, no creo que vaya a ser un combate fácil para ninguno de los dos y si no ocurre un choque de cabezas que pueda ponerle fin al encuentro de manera prematura, vamos a ver un peleón, donde cualquiera de los dos puede emerger victorioso. Pero si el choque va al criterio de los soberanos, puede darse un empate o una victoria dividida para el púgil de las Filipinas.
No veo ganar a Cotto.
©Josué Santiago de la Cruz
Perdió Cotto, le metieron una pela; Pacquiao fue muchisimo más rápido que Cotto y a Cotto no le daba tiempo de esquivarse. Cotto se debe de retirar ya.