A las madres y niños palestinos
Gira hueca la ciruela verde del mundo
y un galope de acero estalla el infierno.
¿En qué fábrica forjaron
tanto corazón de hielo,
tanto nervio de mármol,
tanta sed de vampiro?

Eran niños de mano abierta
y alma de pájaro en flor
trepados a nubes de luz
y risas de sol amigo,
y ahora sólo son muertos,
carne inocente hecha trizas,
arropada en cunas de metralla.
Y ahora sólo tristeza de pantano hondo,
de tierra abierta y sepulcro,
ceñidos por el frío de su abrazo.
Una madre grita: ¡Ladrones!
porque alguien robó el futuro
y dejó sin vida el horizonte.
El dolor llora luto
en cada esquina del orbe
mientras yo pregunto:
¿Hasta cuando seguirá
en su puesto el loco carnicero
repartiendo recetas de miseria?
©Fernando Luis Pérez Poza, enero 2009
Pontevedra. España.
Los niños han sido la principal víctima de las atrocidades sionistas en Gaza, no solo por los que han muerto sino porque todos han sido profundamente heridos para el resto de sus vidas. Mientras la humanidad observa esta tragedia, sin hacer nada para impedirla, muchos poetas como el español Fernando Luis Pérez Poza le lanza un zapatazo a la guerra y a la cómplice humanidad. / srs
Un poema de tema fuerte, pero de una triste realidad. Mi compañero de cuarto cuando, no ando viajando es analista, es traductor en la base y me enseña las atrocidades de esta guerra en su television. Hay que dejarle saber al mundo que la pelea mejor ganada es en la cual no se tira ni un puño.
Magnífico poema!! Debemos exigir responsabilidad a los genocidas,
crear el tribunal internacional de poetas y juzgar a los genocidas de ahora en adelante.
¡Los poetas y las poetas somos los guardianes de la vida en el planeta!
Jose Manuel Maldonado Beltrán