Visito muy pocas veces mi sitio en Facebook. Confieso que me apabulla la cantidad de mensajes que allí se intercambian. Si fuera a leer y contestar todos los que llegan estaria largas horas y no acabo. En una de esas visita esporádica tuve el grato encuentro con esta foto de Cheche y Vicenta enviada por una sobrina a Madeline Ortiz Davila, una de las hijas del matrimonio fotografiado. La foto estaba opaca por lo que le solicite a Madeline que intentara conseguir el original. Pronto obtuvismo respuesta. Esa es la versión que aqui presentamos. Se trata de la foto del patriarca y la matriarca de una familia puertorriqueña, que como todas, se fue desparramando por Puerto Rico y fuera de País teniendo como centro palpitante un tesoro de recuerdos derramados por cada rinconcito de Salinas.

Quién no conoció a Cheche en aquel Salinas que vive y se manifiesta en todo lo que hacemos y decimos los que vivimos aquella época cuando Salinas era chiquitito e íntimo? Era el electricista del pueblo y el encargado de p5royectarnos aquellos largometrajes que traía Rolón de San Juan al Teatro Monserrate.
Asiduo visitante de la Plaza del Mercado y la barbería de don Tomás, que según recuerdo era pariente suyo. Era serio, sin ser huraño ni regañadientes, humilde y sabía escuchar, por lo que lo hacía un sabio conversador.
Nunca le vi desarreglado porque siempre vestía con dignidad y elegancia, sin parecer petulante.
Doña Vicenta (vivían ambos, con sus múltiples hijos, en La Carmen) era una Sra. de clase y estilo. Generosa y comprensiva, nunca recuerdo haberla visto de malhumor.
De todos sus hijos fue con Tito Cheche con quien compartí más. Se parecían tanto Cheche4 y Tito que creo ahora, aunque no le he visto en años, Tito debe ser su viva imagen.
Dos figuras, Cheche y doña Vicenta, que nos dignifican.
Grata sorpresa, no pensé que publicarían, la foto tan rápido, gracias SRS. Es más que emoción, orgullo, ver a mi adorado padre, Cheche y mi adorada madre Vicenta. Fueron gran ejemplo, para todos sus 10 hijos. En este caso yo soy la menor de todos. Se podrán imaginar lo mucho que aprendí, de mis padres y de cada uno de mis hermanas y hermanos, ya que siendo la menor, me copiaba de muchas cosas positivas, educativas, humanitarias, etc. que de seguro ellos aprendieron de papi y mami, al igual que yo. Pero vuelvo y digo que siendo la menor, veía día a día, con el gran orgullo, que nuestros padres, nos educaban, para darnos lo mejor, y créanme… así fue. Además de educarnos, también nos enseñaron el amor a Papá Dios, sobre todas las cosas. Gracias papi, gracias mami, por tan buenos ejemplos, que Dios los tenga a su diestra, que es donde se merecen estar, amen…
Ha!!! También de niña recuerdo, todas las fiestas patronales. No se las perdían ya que les encantaba bailar, así que, los que conocen a los últimos cheches: Evelyn, Eric y yo, ahora saben porque nos gusta tanto el baile. Y eso… no sé pero ¿será hereditario? pues son muchos los nietos(as) que les encanta bailar… ja, ja, verdad. Yarisi es una de mis sobrinas, hija de mi hermana mayor, no conocida como Tata cheche, sino como Tata Valero, mis hermano(as) los amos un montón y desde aquí, en nuestra casa en Virginia, saludos. Con amor Madeline Ortiz Dávila
(MADELINE CHECHE)
Los conocí de niño. Mami y esta pareja salinense tenían una relación como de familia y eso continuó en la prole de ambas familias.
Recuerdo especialmente un baile en el Under The Tree con Cesar Concepción y su Orquesta en que Dante y Yo, niños aún, acompañamos a mami y a Cheche y Vicenta.
Cuando don Valentín construyó el edificio que albergaría El Almendro, que después pasó a ser Andrés Sea Food y hoy se le conoce como El Bohio, Cheche fue el que hizo el trabajo de electricidad y adivinen quién fue su ayudante. Yo, Edelmiro.
Vicenta fue una madre ejemplar. Igual que nosotros, los hijo de Tila, vivía en en el Caserio Francisco Modesto Cintrón con toda su familia y eso no impidió que allí los críara como ciudadanos ejemplares.
Loas a Cheche y Vicenta.