Oyó las detonaciones e imaginó que eran los últimos resuellos del 4 de julio que no se quería ir. El tic-tac del reloj y el escándalo en la calle no lo dejaban concentrar. ¡Cómo detestaba la vida en la ciudad! Su prisa y su mundanidad, sus olores y los rostros que multiplican la ansiedad de la incertidumbre.
Ahora la sirena de un coche patrulla, seguido de un bullicio y otra vez los petardos. ¿No se cansará el vulgo de tanta rutina? ¿De tanto repetir, noche tras noche, el mismo drama y la misma tragedia? Vivimos en un país de mierda.
Habían transcurrido horas y ni una sola oración llevaba escrita. A pocos pasos de allí, en
Central Park, encontraron el cuerpo de una niña abusada, hija de un matrimonio que en Harlem a duras penas sobrevive. Pero ella se les adelantó y cruzó la avenida…
Cada 10, 15, veinte minutos el tren urbano sacude los cimientos del edificio, ahogando algún lamento que en la calle es melodía vieja.
Dos, 3… Cuatro detonaciones y otra vez la sirena y el escándalos.
Los petardos de un 4 de julio que se prolonga, mientras él, derrotado, cierra los ojos y se queda dormido a ver si en sueños le llega la inspiración…
© Josué Santiago de la Cruz
Los ruidos, la violencia, la noticia sensacionalista, el bullicio, desconcentran al escritor que se siente presionado porque “tiene” que encontrar la inspiración. Frente al papel y no logra concentrarse ni encontrar la musa, preso del “estrés” y abrumado de tantos temas dando vueltas en su cabeza por la realidad que vive, elige, no se rinde, sino que elige, escribir sobre la indesición del tema que va a escoger. A pesar de tener tanto de que escribir su intuición lo llevó al sueño, ya sea porque la realidad era muy fastidiosa y era mejor evitarla como hacen en los noticieros locales o porque en verdad quería dejar pintado en el papel ese paisaje de vida algarrete que se da en las grandes ciudades. Por eso lo tituló “El elegido” refiriendose al tema que seleccionó entre tantos. No sé, pero eso fue lo que yo entendí… Léase la sección 2.3 ¿Cómo sé que historia debo contar? del Curso de Escritura Creativa de Paula Arenas, gracias Don Josué.
Aplausos Josué, tu enigmático personaje me recuerda el afán diario por encontrar la paz en un mundo lleno de ruidos y festejos absurdos. No hay paz, sólo lo sórdido de un mundo que va para peor.
Ya sabes que te admiro por tu capacidad de síntesis sobre la realidad.
Cariños.
Gloria
Ciertamente enigmático este relato. Se me antoja la lucha entre el ser humano y su entorno, entre el deseo interior y el ruido desconcentrador, entre la decisión y la indecisión de estar o de alejarse. Tras todo ello miro la derrota de sueño, no como tal, sino la huída a la dimensión de la que nunca se debio salir. El intimo trasfondo es el reagrupamiento de las huestes, que dispuestas a apropiarse de la inspiración, se aprestan a la batalla.
El elegido, acaso un político u otro inmaculado lambe- estaca, es un hipócrita. Aborrece la ciudad y su gente y por eso le ha sido imposible encontrar solución a los problemas que le rodean. Con tal menosprecio; de que sirve su inspiración? Sus simuladas palabras tendrán dos usos, uno para decir y el otro para hacer. No hay esperanza y se prolonga el 4 de Julio. Esa es mi humilde opinión.
Otro magistral escrito de Josué que con pocas palabras dice un montón de cosas.
Muy, muy bueno, la tragedia tras la cortina del protocolo laboral. Cruda y real.
Felicidades.