No he nacido y ya me marcas con colores. Etiquetas mi existencia sin conocer de qué material me han fabricado, ni conoces mi procedencia. No tengo ideas, solo formas y un cuerpo que voy descubriendo sus reacciones de a poquito.
Soy como un lienzo en blanco donde tu pintaras el azul o rosa según mi sexo y
condicionaras mi vida sin saber el color que llevo dentro. Vengo sin nombre y vacío, a llenarme del vino que hay en tu bodega de sueños añejos. Déjame ser quien dibuje mi vida, déjame seleccionar los accesorios de mi rutina. Me siento flor, me siento luz, me siento fuerza que mueve el eje de un mundo en cambio constante y a pasos gigantes. Me siento voz con eco en cuevas donde otros esconden sus miedos.
Enséñame la honestidad, a elegir el compás de la música nunca en el destierro, sino luchar de frente y libre bajo tu cielo. Ámame hasta en la decepción y recuerda al final de mi existencia que fui yo quien eligió ser pintura nudista en la iglesia del pueblo.
© Marinín Torregrosa Sánchez
Todo un canto a la vida, un canto, un pedido , un permiso para ser auténtico sin condicones e hipocresías. El cuento te pinta entera. Todos fuimos niños, todos fuimos la “tábula rasa” sobre la que la vida fue imprimiendo sus normas a cumplir, y a veces mi querida amiga, de tanto cumplir con lo establecido, que muchas veces no se aviene a lo bueno ni a lo sensato, nos quedamos sin aire.
Es ahí donde nos vienen ganas de pasearnos desnudos hasta en la misma procesión.
Te admiro y re quiero.
Aplausos desde Los Andes!
Son cantos de rebeldía los que produce la pluma, digo la computadora, que la pluma ya no existe, de mi querida Marinin.
Todos venimos al mundo como un lienzo en blanco, quizás con unas disposiciones, pero en blanco. La sociedad nos condiciona. El poeta se yergue y se dispone a ser él mismo y no otro. Es la rebeldía del poeta que traza rumbos para el que lo lee e interpreta y entonces decide si seguir sus líneas o descartarlas.
Bien por ti.
Antes, mucho antes de Bernini esculpir el Éxtasis de Santa Teresa,
una de mis esculturas preferidas, fueron muchos los bloques de mármol
que sufrieron el proceso que llevo al escultor a los niveles que luego
alcanzó. “Roma no se hizo en un día”, ni en un mes se forjó el
universo. De Diego lo dijo con la genialidad con que sólo él
sabía decir el misterio de la creación. Permíteme citarlo
porque viene a cuento:
“¡La poesía! Aquellos que solo la conocen, ya hecha, formada,
florecida, cuando el artífice osténtala como una bandera de luz,
ante el trono de unos Juegos Florales, en lo alto de la columna de un
periódico o sobre las hojas de un libro apenas pueden comprender la
agotante labor de mina, de extracción espiritual, que hizo surgir de
la nada el poema, como Dios la primera chispa en la inmensidad
solitaria…”
“Agotante labor de mina”, dice el poeta y se quedó corto unos
cuantos millones de años luz, porque para llegar a ese éxtasis que
presupone la obra ya completada y pulida el poeta, el narrador, el
músico, el pintor, el escultor… En fin, el artista, ha de
someterse al duro yunque y al abrasador fuego porque no hay atajos en
este medio. No hay aventones ni hay victorias fáciles. Algunos
morimos en el intrento, pero si perecemos intentándolo somos
ganadores. El ego en este medio es nuestro peor enemigo y nuestro mejor
aliado. Todo está en saber amaestrarlo porque nuestro ego es una
bestia que nos habita.
Perderle el miedo a la crítica y saber discriminar entre la buena,
bienintencionada y honesta crítica y aquella que no lo es tanto es de
importancia supina en este, a veces solitario, camino a la excelencia
literaria. El aplauso y las palabras halagadoras son peligrosos si uno
se cree el halago y le da mucha importancia al aplauso. Tenemos que
tener mucho cuidado porque el dulce empalaga y produce malestares
estomacales. Igual ocurre con el enamoramiento a nuestros textos. Ese
apego incondicional a nuestros textos nos aleja peligrosamente del curso
a la excelencia porque produce conformidad y otras cosas que minan el
proceso creativo.
Dices que ¨Es interesante la diversidad de interpretaciones que se le
puede dar a un escrito¨ y dices verdad porque tocas uno de los
principales atributos de la literatura, en particular, y del Arte, en
general: su embestidura camaleónica. En otras palabras su carácter
abstracto permite que otros, cuando se escribe bien y con coherencia,
que otros vean su vivencia reflejada en lo escrito. Eso le da
carácter universal al escrito.
Todo lo dicho (tengo que soltar el micrófono porque me tomé una
pastilla (dos) para el dolor de espalda que dentro de poco me pone a
escribir disparates, sino lo ha hecho ya) para sustancial algunos puntos
que entiendo relevantes al pequeño diálogo que tu texto ha
despertado entre nosotros.
Continúa escribiendo y como dijo Yumet MéndezÑ no te
¨duermas al halago de fáciles victorias¨.
Josué