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Mi padre, que fue un cristiano honesto, hubiera dicho, al leer tu bien armado poema: “El diablo anda suelto”.
Hemos llenado el mundo de maldad. Lo hemos contaminado.
Aquello que ayer era tenido como ejemplo de buena educación, hoy parece ser un viejo recuerdo de un pasado incoloro. Así piensa esta sociedad que anda por ahí deshaciendo lo hecho y doblando líneas. Una sociedad semejante a un Quijote al revés. O como decía mi madre: “Comiendo fulinga”
Suelo decir que antes, cuando uno acudía a cualquier cafetín de barrio, era recibido con un “Buenas, ¿En qué puedo servirle?”, mientras que hoy, si acude uno a McDonald’s, digamos en Manhattan, el muchacho o la muchacha que está al otro lado del mostrador, te suelta un “What the fuck you want?!”, que le para los pelos al más lindo.
No vayan a pensar que soy como Manrique, para quien “todo tiempo pasado fue mejor”. Lo que viene sucediendo es que, en ese departamento, concuerdo con el colega.
Nada, anda suelto el demonio de la mala educación y la fulinga se come a diario, sin mixtura. A secas, como se comen las desventuras.
Buenísimo tu poema, amiga Gloria, como todo lo que rubricas.
¡Que triste verdad!
Aun permanecen la fe, la esperanza y el amor, pero de las tres la mas importante es el amor. Sin amor nada somos. El amor puro y desinteresado no confundido con las pasiones o el deseo, ese amor un tanto desacreditado en estos dias es el eje que debe mover nuestras vidas y asi el odio no podra contra ella. Gracias Gloria