Una visión realista de la historia se hace cada día más imperativa en la medida que el tiempo transcurre. Es necesario ir fondeando la historia de Salinas con el interés de conocer y divulgar ese pasado desconocido.
Nuestra historia nace y se forma en las salinas, el hato y la tradicional hacienda de azúcar. Tenemos, obligatoriamente, que desempolvar la verdadera cara de la historia de Salinas alrededor de estos tres renglones económicos.
Tan pronto como 1517 vemos los primeros vestigios de actividad económica en la saca de sal (extracción de sal en las salinas de Las Mareas), cuyo excedente se exportaba hacia otros países y regiones, desde el puerto, cerca del río Abey, hoy río Nígua.
Esta incipiente actividad económica propició los primeros asentamientos en la Comarca de Abey y es esa coyuntura la que marca, con el correr de los años, la aparición del caserío de Las Salinas de la Villa de San Blás de Illesca de Coamo.
A principio del siglo XVIII y fines del XIX, Salinas dependía de una economía de enclave, dedicada a la agricultura. Una vez la extracción de sal pierde la hegemonía, comienza el desarrollo del hato. El cual será la punta de lanza de una nueva actividad mercantil.
La industria del hato la compone la crianza de ganado vacuno, caballar y mular, además del cultivo de yerba pangola para el sustento de ésta.
Este renglón económico fue lo suficiente productivo, capaz de generar el capital, para la estructuración y construcción de los primeros cimientos de la siembra y procesamiento de la caña de azúcar. De la renta del hato, hoy le llamamos ganancia, beneficio, utilidad o dividendo, de todas maneras da igual, es donde surge el capital para invertir en las tierras llanas y fértiles de la Comarca de Abey.
Es en ese momento donde surge la hacienda.
Las haciendas agrícolas están constituida de suficiente cuerdaje para la siembra, suficiente mano de obra, jornaleros o esclavos y la existencia de un trapiche o máquina de vapor para elaborar la caña. Es así como surge la época de las haciendas de caña de azúcar: la bendita caña de azúcar o la maldición del melao.
La hegemonía del azúcar en las tierras de Salinas duró casi dos siglos.
De esas haciendas que se establecieron en Salinas a principio de siglo XIX y en sus postrimerías, podemos mencionar las siguientes: Carmen, Margarita, Rosada, Aguirre, Providencia, Magdalena, Lanausse, Isidora, Teresa, Fortuna, Amadeo, Bejucal y otras.
Muchas de estas haciendas todavía existían al principio del Siglo XX.
Al surgir el cambio político, 1898, donde pasamos de la soberanía de España, a la colonia de Estados Unidos, también se trastoca el modo de producción económica. En nuestro caso en particular vemos la inserción de la corporación norteamericana en la economía de Salinas.
La Aguirre Sugar Company, Central Aguirre Syndicate, Luce & Company fueron las razones sociales en las cuales operaba la gran corporación de los inversionistas de Boston y la presencia de estos inversionistas cambia el modo de producción de nuestra economía local.
En el 1898 a 1899 es el periodo de formación de lo que se conocería como el Coloso del Sur. Las pequeñas haciendas resultaban un estorbo para el desarrollo del futuro monopolio del azúcar. Se inicia una campaña agresiva para comprar las tierras a los colonos, los que no vendían poco a poco fueron cayendo al hipotecar sus tierras con los nuevos centralistas; se inicia así el nuevo acaparamiento del valle costero de Salinas por parte de los inversionistas del norte.
La Aguirre Sugar Company, con sus nuevos molinos, en los cuales procesaban la caña, se convirtió en el mayor productor de azúcar en la región.
Los colonos – dueños de las haciendas que tenían cultivos de caña – estaban obligados a venderle su producto a la Aguirre Sugar & Co, al precio que imponían éstos últimos.
Fue ésta la condición, entre otros factores, que dio margen para la bancarrota de los colonos y, por ende, el enriquecimiento del nuevo monopolio.
Es bueno mencionar, para ubicarnos en la historia, la inserción de inmigrantes en la vida social en el primer cuarto de siglo XIX, en su mayoría de origen corso, que trajeron nuevas técnicas mercantiles, las cuales fortalecieron una floreciente economía salinense.
La Cédula de Gracia permitió la llegada de gentes con destrezas dando paso al florecimiento del comercio y el sector agrícola. Es a partir de este periodo donde Salinas adquiere unas características de ciudad pequeña.
La última mitad de siglo XIX fue una de prosperidad para la Comarca de Abey. Proliferaron las haciendas, el comercio, y los servicios se expandieron. Se incrementó la población.
El 22 de julio de 1841 se reúne la Junta de Vecinos del nuevo pueblo, convirtiéndose el antiguo barrio de Salinas de Coamo en municipio.
Ante esta relativa prosperidad, en el casco del pueblo empezaron a llegar ambiciosos de otros pueblos, de la montaña y de las Antillas Menores.
Todo esto contribuyó al proceso y desarrollo de Salinas. Es así como surge el contorno del casco del pueblo; la plaza Delicias, Casa Alcaldía –cabildo-, la parroquia, carnicería, cuartel civil, escuela, tahona, farmacia, corte, médico, sastres, carpinteros, pulperías y almacenes,…
Ese periodo bien se le podría denominar como la época dorada de Salinas.
Voy a hacer algo no muy elegante ni propio en un apartado destinado a criticar la obra en discusión para hablar de uno de los comentaristas, en este caso, Edelmiro.
Desde la primera vez que intercambié palabras con Edelmiro me atrajo su ecuanimidad, su inteligencia que se hace notar con la humildad que es en él sello de fabricación. Hombre honesto y analítico a quien nada más que la justicia lo apasiona y su antítesis, la injusticia, incomoda.
El comentario que me antecede habla con mucha elocuencia de ese hombre, Edelmiro, a quien admiro, respeto y me precio, con orgullo, de ser uno de sus amigos.
De verdad que te quiero mucho, Edelmiro.
Josué
Esa pinceladas sobre el acontecer de nuestro pueblo son muy importantes para acrecentar nuestro acervo histórico-cultural. Danilo, la contibución tuya sobre esos aspectos siempre es recibida con mucho agrado.
Soy de los que creo que la Central Aguirre debió haber cerrado sus operciones mucho antes de cuando ocurrió. Fueron muchos los atropellos.
Gracias por este regalo historico. Sé que detras de aquel viejo trapiche se encontraba un tesoro histórico que no podía pasar desapercibido por nuestras generaciones. Siempre admire a esta figura llena de ecuanimidad y la incansable lucha por el crecimiento intelectual de su pueblo. Gracias buenos salinenses. Gracias Danilo donde quieras que estes.
Edwin.
Leer el pensamiento de un viejo amigo y pariente, un guerrero por la paz y la justicia, es siempre grato y aleccionador. En los tiempos del Movimiento Vanguardia Salinense era Danilo la voz tranquila, educadora, el economista. Pero tambien el del verbo directo y atronador. Como los dioses del Olimpo Griego, humanos y colosos a un mismo tiempo.
Esa historia nuestra que recreas. Historia de injusticia y prepotencia es hoy presente porque, si bien es cierto que Aguirre ya no es, no es menos cierto que sus raices aun siguen brotando con otros nombres y nuevas mentiras.
Muy bueno tu analisis, amigo Danilo.
Josue