El Cerro Las Tetas, cuya jurisdicción se disputaron hace algunos años atrás los municipios de Cayey, Aibonito y Salinas, son dos picachos que a la distancia parecen los senos de una mujer. Las Piedras del Collao, como se denominaban oficialmente en tiempos de santurronería, es uno de los paisaje naturales mas excepcionales de Puerto Rico.
Pero, lo verdaderamente penoso es que ese paisaje extraordinario está continuamente amenazado por las intervenciones humanas, a pesar de que el área ha sido declarada reserva natural, La protección de paisajes singulares en Puerto Rico parece no importarle a nadie. Mutilar paisajes de alto valor geológico, ecológico, y turístico es la orden del día. Aqui y allá, sin ninguna consideración, se hacen movimientos de terrenos, se plantan estructuras, se depositan basuras o se urbanizan los predios donde están ubicados esos paisajes singulares.
Las Tetas de Cayey, ubicadas en el Municipio de Salinas, es uno de esos paisajes cuya vista panorámica ha sido mutilada por estructuras construidas en terrenos aledaños. Como muestra de esa hostilidad contra la naturaleza basta indicar que poco faltó para que se colocara una antena trasmisora de microondas en uno de los “pezones”. La contaminación visual de los paisajes singulares es un problema que hay que atender seriamente en Puerto Rico.
srs