El administrador de la Central parecía general romano, imponente. Imbatible.
—Ventura —dijo Hortensia— ¿Qué traerá a Mr. Luri por estos lugares?
—No tengo ni idea.
En el batey, a la sombra del único árbol que allí crecía, la hija del matrimonio retozaba con un perrito sato¹ que el padre encontró vagando por el cañaveral. Tenía, entonces, la niña unos 11 años y como no había otros niños de su edad con quienes entretenerse, se la pasaba retozando con el chingo² y correteando por el callejón.
Aún trepado en la bestia, el gringo saludó al matrimonio.
—Cómo liubo, Mr. Luri —dijo Ventura y su mujer nada más lo miró.
—Inspeccionando los sifones. ¿Pero no me invitan a un cafecito ni a un vaso de agua? —dijo con la sonrisa que nunca le negaba a los campesinos.
Al poco rato compartían al pie de la única escalera de la casa porque no les aceptó la invitación para entrar.
—A pocas semanas comienza el Tiempo Muerto —dijo el americano—. ¿Cómo le gustaría seguir de regador para los retoños?
La mujer se puso contenta y él, inexpresivo, asintió con la cabeza.
—Está linda la nena…
Cuando pasó junto a ella le lanzó un puñado de dulces. Ventura, entonces, agarró el machete para amolarlo.
JSC
11/17/2011
1-2 Callejero, sin pedigree
Algunos sucumbían ante los poderosos, nativos o extranjeros. Otros amolaban el machete, pero siempre perdían. Me cuentan de un terrateniente salinenses que por cincuenta centavos gozaba de las hijas de los de abajo.
Josue , de todas tus obras literarias, esta es si no la mejor una de las mejores que yo he podido leer. Haz podido con ella trasladarnos a una epoca que fuimos testigos de muchas infamias por personeros que tenian algun tipo de poder y abusaban del pobre porque se dependia de ellos para poder llevar el sustento a la familia. Muchos callaban pero siempre hubo quienes honraron a los suyos y los defendieron hasta la muerte
Otra joya de la producción literaria de Josué. Retrospectiva no solo a los escenarios de una época conocida por el autor sino a la temática de las obras clásicas de la literatura boricua de la primera mitad del siglo 20. Acá el micro cuento se vuelve una maravillosa síntesis de un suceso corriente de aquellos tiempos donde en más de una ocasión el agravio se pagó con la muerte. Josué moldea en pocas palabras la inocencia, las perversas intenciones del poderoso extranjero, las esperanza y el recelo de cuatros personajes que retratan el entorno de las familias pobres del cañaveral y la realidad del País. El título, a la luz de lo narrado, es un racimo conceptual que mueve a la reflexión. En mi caso, lleva a pensar que aún nuestro pueblo se encuentra en un letargo e inmerso en las contradicciones, el miedo y el desasosiego del tiempo muerto.