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Obviamente, tu enumeración de las miradas no es exhaustiva. Sin embargo, tu poema tiene la virtud de hacernos pensar en las miradas que no enumeras. En ese sentido se parece un microcuento.
Hermoso, como todo lo que escribes.
Muy bueno amiga, se puede decir tanto de las miradas y aqui has dado con las más significativas. Esas que estan ausentes son las que más me intrigan. Aplauso de pie.
El mal de ojo supone la animaversión del que mira hacia el que recibe la mirada. Como se trata de energía, en mi tiempos jóvenes me parecía cosa del rumoreo legendario, hoy creo que puedo comprobar que existe.
Hay que pararse delante de un enemigo y soportar sus dardos energéticos sin que se nos mueva un pelo… Pero siempre pienso :”¡si Dios conmigo , quien contra mí!”
Cariños
Retratas las miradas con tu ojo de poeta. Me parecio ver cada una mientras leia el poema. Me gusta! Aplausos…
Este recorrido por las miradas se ma antoja cautivante y me recuerda las miradas conocidas al punto que comence descifrar sus misterios. ¿Y el mal de ojo, que tipo de mirada supone?