Por Maileen Torres Rodríguez

En la oscuridad de mis sueños, no existe luz…es intrascendente si tu no habitas entre dispersor lugares destilado de su esencia. En los solitarios caminos alimentare el fuego hasta que mi alma respire la liberta de sujetar tus brazos, de apaciguar la angustia de los ojos marrones que no te ven en el presente, tan solo perciben el destello de su enigma sombra. 

Mi corazón se eleva, como esas olas que moran por encima de mí. No es necesario entender… estamos mas perdido para perder. No consueles mis lágrimas, porque ellas producen un sentimiento donde la felicidad y la agonía se apabullen en su misterio. Y es en ese instante; donde aprenderé a volar hacia ti, por los vastos declives de las tinieblas y sus dulces auroras infinitas. 

Desbloqueare los inconmensurables edenes en mi mente, para que mi amor siga detrás de tu misma puerta secreta; la muerte no detendrá las palabras, la búsqueda de los recuerdos y esa luna que da luz en la eternidad. Mirare más allá del infinito final, sin importar la cobardía de un hombre o una mujer, cuando en la tierra puede habitar mucho más valiente; para luchar en el tiempo que se pierde cada segundo. Que importa si hay tristeza cuando hubo un tiempo algunas alegrías pasajeras, que importa mi perdida, cuando supe apreciar tu existencia en mi vasta vida y en el vago espejo que iluminaba tu amor… En la oscuridad de mis sueños, no existe luz…es fúnebre, vacío, inexistente y nebuloso desde que mi corazón te dejó de sentir.

© MTR, 26 de diciembre de 2011