No habían transcurrido tres minutos cuando ya estaba en la casa del vecino. Escuché cinco disparos de arma corta.
En el marco de la puerta apareció ella desnuda, bañada en sangre. Sollozaba, su faz transfigurada. La viva imagen de un cadáver salido de la fosa.
La arropé con la cortina que arranqué de la ventana de la sala. Ella me señaló hacia el dormitorio. Allí yacía algo que parecía un ser humano.
©Edelmiro J. Rodríguez Sosa, enero de 2012
Dios mío! Edelmiro,¿ me parece a mí o este cuento tiene dos caras? Ella se mató y el protagonista recoge su sombra,o ella mató a otro,
que probablemente intentó violarla, por eso hablas de algo que “parecía un ser humano” Muy bueno. Me encantan los cuentos que le dejan el final al lector.
Excelente!!!!!!!!!!!