-Blancanieves se quedo con el Lobo.
Así contaba el duende Elon.
-Lo enveneno con la manzana que le habia dado su madrastra. El Lobo quedo en un sueño letal, como un vegetal se dejo subir en la calabaza convertida en carruaje Lo vistió de príncipe y bailo con él hasta llegar las 12…
-Entonces, Blancanieves se convirtió en sapo. El Lobo hastiado de su propia locura, vestido de príncipe, se lanzó al mar desde la torre del castillo. Allí cerca del Arenal todavía se escucha su aullido esperando una Caperucita que lo quiera salvar.
Así terminó contando Marinín.
©Marinín Torregrosa Sánchez, 26 de abril de 2012.
Eres una diosa de la poesía, que Dios te siga iluminandote, para que sigas escribiendo tanta belleza que salen de tu corazón
A veces, a los aullidos de ese Lobo que pulula por El Arenal se unen los quejidos de Elena la caricortá, La Dama de la Noche, La Preña y el Hombre sin Cabeza en el más desesperante concierto de lamentaciones, no por sus propias desgracias, sino por las desdichas que sufre este pueblo.