El beso del traidor

sonó en aullido

sobre la mejilla tersa

del Sin Mancha.

Fue un ronco fragor

de homínidos al paso

que conmovió la esfera

del espejo galáctico.

El beso del traidor

dejó una vaharina pestilente

que surcó el horizonte

y se hizo grito salvaje,

maldad embalsamada,

espasmo en rictus delirante.

Aún atrona en los siglos

y nos toma

en cada beso mal nacido

que entregamos…

©Gloria Gayoso

beso de judas

Ilustración: El beso de Judas, de Josep Maria Subirachs, en el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, diseñado por Antoni Gaudí en Barcelona, España. Foto de Garthof.