Nosotros, escritores puertorriqueños, rechazamos la política de censura del Departamento de Educación de Puerto Rico (DE) que, bajo ridículas acusaciones impropias de una sociedad democrática, elimina del currículo de las escuelas públicas prestigiosas obras de autores de Puerto Rico y del extranjero perfectamente adecuadas para la enseñanza a nivel superior.
Una decisión de esa naturaleza, que condena por alegado «lenguaje burdo y soez» obras tan meritorias como «El entierro de Cortijo», de Edgardo Rodríguez Juliá; «Aura», de Carlos Fuentes; la antología «Reunión de Espejos», donde están representados importantes narradores del patio, así como «Mejor te lo cuento» de Juan Antonio Ramos y “Antología personal” de José Luis González, es una afrenta a la cultura y una movida propia de sociedades represivas, con gobiernos dictatoriales e ignorantes.
Motivada por un puritanismo trasnochado, que demoniza las referencias “sexuales” y los vocablos del habla cotidiana usados con fines estrictamente literarios, la determinación del DE margina y penaliza a voces críticas y comprometidas que abogan por la justicia y la libertad.
Exigimos al gobernador Luis Fortuño que le explique al pueblo si la política educativa del País va a seguir respondiendo a criterios oscurantistas que, en épocas no tan lejanas, justificaban la persecución del pensamiento disidente.
La excusa de que no son libros apropiados para grados superiores pero sí para universidad no se sostiene. Los jóvenes necesitan estar expuestos al estímulo intelectual y la riqueza imaginativa que les provee la buena literatura.
Que los escritores tengan que salir en defensa de su propio trabajo es una vergüenza para cualquier país que se respete. La quema de libros simbólica avalada por el gobierno pretende convertir en cenizas no sólo las obras prohibidas sino también la cultura puertorriqueña que ha difundido, con tanto brío, nuestra literatura.
Firmamos:Luis Rafael Sánchez
Ana Lydia Vega
Edgardo Rodríguez Juliá
Mayra Montero
Magali García Ramis
Juan Antonio Ramos
Mairym Cruz-Bernal
Mercedes López Baralt
Elsa Tió
Ana María Fuster
Ivonne Belén
Roberto Ramos Perea
María Ostolaza
José Manuel Solá
Rafael Franco Steeves
Lilliana Ramos Collado
Vanessa Droz
Lourdes Vázquez
Marcos Reyes Dávila
Tina Casanova
Efraín Barradas
Sofía Irene Cardona
José Delgado Costa
Yiara Sofía Blanco
Johanny Vázquez Paz
Alberto Martínez-Márquez
Beatriz Santiago Ibarra
Vanessa Vilches Norat
Mari Mari Narváez
Zuleika Pagán López
Jorge Ariel Valentine
Abdiel Echevarría
José E. Santos
Eric Landrón
Moisés Agosto Rosario
Adal Maldonado
Pedro López Adorno
Xavier Valcárcel de Jesús
Juan López Bauzá
Marcelino Canino
María Ostolaza
Rey Andújar
Marithelma Costa
Josué Santiago de la Cruz
Pedro Cabiya
Mario R. Cancel
Sergio A. Rodriguez Sosa Edgardo López Ferrer
Leticia Ruiz Rosado
Marta Aponte
Marioantonio Rosa
Eugenio Garcia Cuevas
David Ortiz Anglero
Alex Samuel Velez
Magaly Quiñones
Maria Juliana Villafañe
Robert Villanúa y mas…
Coincido con lo expresado en estas singulares líneas. Amo la literatura y mucho más protejo la literatura puertorriqueña. Soy profesor de la UPR en Utuado y en mis cursos humanísticos hago incapié en el aprecio de la riqueza de nuestros escritores y nuestras escritoras. Es aún con lo que hacemos muchos docentes a nivel superior y nuestros estudiantes desconocen las virtudes de nuestra lengua escrita y hablada. Dentro de cada libro hay un Universo de esperanza y un filtro para el intelecto.
Desde Sevilla, España, quiero adherir mi firma al final de este manifiesto. La mayor subversión de cuantas conozco emana de los Estados que quieren imponer sus criterios bajo la premisa del oscurantismo y la censura. Se comienza por vetar libros y se acaba por cercenar las libertades más básicas.
Con vosotros:
Pepe Quesada Moreno.
Lo que aplica en el texto literario, aplica igual en el lenguaje cotidiano porque las llamadas buenas palabras se pasan al otro bando si se les usa fuera de contexto. Duelen más y pesan más porque van cargadas de cinismo y de sarcasmo, de mentira y deshonestidad.
Creo que Fontanarrosa estuvo en lo correcto al pedir “una amnistía para las malas palabras: integrémoslas al lenguaje y cuidemos de ellas, porque las vamos a necesitar”.
La censura debe combatirse porque es la antesala de algo todavía peor.
Mi manifiesto
Entendemos que el Estado no puede limitar la libertad de información, ni la libertad de lectura utilizando el argumento de la edad. Hacerlo es propiciar el adoctrinamiento.
La formación de valores no puede estar basada en el ocultamiento de los antivalores, sino en la justa reflexión y entendimiento de los mismos y sus consecuencias individuales y sociales.
Nunca se podrán construir seres verdareramente educados exponiéndolos a una sola doctrina y practicando inmoralidades como es la censura.
La educación que no tiene como meta la plena libertad del ser humano de fanatismos, dogmas y doctrinas no es educación, sino mutilación de la inteligencia humana.
Los responsables de la educación tienen la Guía: Eugenio María de Hostos “Vivamos la moral, que es lo que hace falta”
Para los doctores que no entiendan, los valores son principios universales dispuestos para la libertad y felicidad de todos los humanos, para bien enseñarlos hay que vivirlos con hechos y palabras.