(Para mis amigos de Salinas)
La bahía en azules
paisajes frente al viento.
El alma un sólo nido
armado en el recuerdo.
Palmares que se agitan
empujando misterios.
Espuma de marea
con mensajes angélicos.
En memoria de infancia
se quedó el cielo quieto.
Emigrantes del sol,
nómades caribeños,
ritmos de bronce en mano
melodías de pueblo.
Canciones que acunaron
travesuras y besos.
Niños enamorados
sobre el lecho de un médano.
Hoy, hombres con el ojo
lagrimeando secretos.
Salinas no se olvida.
Puerto Rico no es cuento.
Mi computadora tenía un virus y no veía la hora en que pudiera expresar mi agradecimiento como salinense por tan hermoso poema. Gracias por plasmar esa nostalgia de forma tan sublime, aún los que estamos más cerca despues de una semana de trabajo sentimos el llamado de esa playa candente y hermosa con todos sus sabores y colores.
Bienvenida a Salinas. El problema es el siguiente: una vez pruebe el mojo isleño…¡hum!¡ Se va a quedar! Salada, saladita si señor que de Salinas todas son!!!
Me emocionan realmente con tanto cariño!
¡Quién pudiera pasear por Salinas y encontrarse con vosotros!
Abrazos fraternos.
Gloria
Gloria me emocionas. Tu poema me llegó a tuétano de los huesos y me faltan palabras para agradecer tus versos. Los cirbernautas del Abeyno nos rendimos a tus pies.
!Ah!, Josué, Rafael Hernández también escribió el segundo himno de la República Dominicana. Quisqueya.
Gloria,
Hablando en lenguaje de vecinos, me has parado los pelos; me he erizado leyéndote. Me alegra demasiado saber que has captado al dedillo el sentimiento de un pueblo cibernético y genuinamente en conglomerado. Lo fácil que se te hizo. Eres aire, eres brisa que viajas a la deriva captando imágenes y sentimientos caribeños donde tú eres la única que dirige el ir y el no ir de tu inspiración e imaginación poética. Aplauso incansable. Un abrazo apretao’
Maritza
Un poema sentido que nosotros vivimos. Una sentimiento que en tu voz legitimas lo eterno.
Muy bien logrado, Gloria. Confirma que no existen linderos y que las demarcaciones no las impone la ley de la tierra sino la imbecilidad de quien se adueña de ella. Nuestra patria es el mundo y el sentimiento nuestra lengua.
GRACIAS.
Josué
PD: Rafael Hernández, nuestro compositor más renombrado, vivió muchos años en Puebla, México. Allí lo tuvieron como uno de ellos, a tal punto que le erigieron una estatua, un monumento grandioso en agradecimiento a lo mucho que enalteció a su gente. Fue, también, el autor de su himno. El Himno de Puebla. Te cuento esta historia para decirte que ya te siento salinense y que voy a tener este poema como uno de los más hermosos e inspirados cantos a mi pueblo.
Te quiero mucho.
Le quedo muy bonito. Gracias!
Gracias Gloria, has consolidado en versos todas nuestras ansias. Ciertamente lagrimamos recuerdos y secretos para superar la angustia de lo finito, para devolvernos la eternidad, esa que al menos subsiste con la especie y que se graba en los genes donde late como misterio hasta la extinción. Acuñamos lo que nos fue transmitido y lo tomado de la vida. Si amiga tienes razón, en tu poemas captas el cántico a la memoria que entonamos en este concierto para negar el olvido.
Y tu, enviada de Dios, cumples el mandato divino de regalarnos aliento.