Serie Genealogía Salinense
Basilio Martínez Figueroa y Joaquina Zayas Reyes fue un matrimonio coameño que, como muchas familias, emigró del centro de la isla a la costa a principios de siglo 20, cuando los cafetales montañeses dejaron de ser el motor económico del país y, en su lugar, surgió el cañaveral costero, que movilizó masas de campesinos para machetear el cultivo de las corporaciones ausentistas fomentadas  por el nuevo régimen colonial. El que escribe estas líneas es su bisnieto.

Basilio Martínez Figueroa

A Basilio Martínez Figueroa se le conocía como Don Bache, y su origen un misterio. No sabemos el nombre de sus padres, ni la historia de su familia. El único dato es que, como ya se dijo, emigró de Coamo a Salinas cuando, como describe el historiador Francisco Scarano, “su Majestad, el azúcar, había vuelto a reclamar el trono de la economía insular”, economía de la cual el poblado corporativo de Aguirre, y el colonato de sus alrededores, era uno de sus ejes.

Utilizando el servicio de Ancestry.com, una colección de bases de datos de interés genealógicos, pude acceder a una “Tarjeta de Inscripción” de unos “registros de la Primera Guerra Mundial” con su nombre, firma y unos datos adicionales: nació en 1884, vivía en el barrio Pedro García de Coamo, su ocupación era “agricultor” y quien parece que era su patrono (dice “Nombre del Principal”) era un tal Ricardo Betancourt. La Tarjeta tiene un ponche que dice “Junta Local de Exenciones” y es de 1918. (Como dato curioso cabe señalar que había un espacio para marcar qué tipo de ciudadanía estadounidense se tenía, y las opciones eran “De nacimiento”, “Naturalizado” o “Ciudadano por naturalización del padre”. Basilio era identificado como ciudadano estadounidense “De nacimiento”, al igual que todas las personas que vi, pero la ciudadanía estadounidense se le “otorgó” a los puertorriqueños mediante la Ley Jones-Shafroth apenas el año anterior a esta inscripción, 1917, por lo que si Basilio había nacido en 1884 él, al igual que la mayoría de los puertorriqueños de la época, no obtuvieron su ciudadanía “de nacimiento”, pues sólo eran súbditos españoles cuando nacieron en aquella época en Puerto Rico.

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Aparte de esos pocos datos sueltos, nada sabemos de él, más allá de que vivió sus últimos años en el residencial Modesto Cintrón de Salinas. ¡Y a nadie se le ocurrió de sus padres durante todo ese tiempo! Mi abuelo, su hijo, lo único que dice es que era “francés”, pero ni el apellido Martínez ni el de Zayas suenan muy franceses que digamos. Etes-vous d’accord avec moi?

Joaquina Zayas Reyes

Con doña Joaquina, muy contrario a don Bache, han sido siglos de información genealógica que se ha podido encontrar. Como ha sido tanta la información encontrada, son aún más las área que se podrían seguir explorando (nada más con sus abuelos ya tenemos cuatro ramas familiares distintas, cada uno de los cuales, obviamente, tendrá cuatro abuelos también, lo que nos da dieciséis orígenes diferente que se pueden investigar). Pero es a través de su línea paterna, y más específicamente de su abuelo paterno, José Gertrudis Zayas González, que más información se ha podido encontrar ya que los nombres de sus antepasados inmediatos coincidieron con los nombres de una investigación geneológica muy adelantada que el señor Luis Rodriguez-Medina –aparentemente un primo mío muy, muy lejano que no conozco, pero que tuvo la amabilidad de contestarme por email– ya había realizado y publicado en Internet (pueden verla aquí). De hecho, la información recopilada termina con el nombre de Juan Rodríguez Pacheco, nacido en 1699 en San Germán, y su esposa María Berríos Santiago, nacida en el mismo año. (En Historia General de Puerto Rico, Fernando Picó comenta que “[e]n la mayoría de los pueblos de la isla las familias consideradas antiguas eran las que en el 1867 estaban en su primera generación”, por lo que encontrar antepasados que desde el 1699 estaban en Puerto Rico parece que no es algo usual). Dicho matrimonio desarrolló su familia en Coamo pero sus cuerpos descansan en el pueblo de Juana Díaz, municipio que ayudaron a fundar (como municipio, porque como poblado ya existía) siendo Juan su primer alcalde junto con un tal Francisco Santiago (desconozco porque se señalan dos nombres como alcalde en un mismo año) y su hijo Triburcio Rodríguez segundo alcalde junto con un tal Pedro de Santiago.

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Pero lo admirable de estos datos se esfuma rápido. Si esa familia fundó un pueblo y hasta lo encabezó políticamente, tenía que ser económicamente próspera, y ya sabemos a costa de qué unos pocos construyeron su prosperidad en esos siglos 17 y 18 en Puerto Rico: la esclavitud.

En artículo sobre los matrimonios entre esclavos en la isla, “The family tree is not cut: marriage among slaves in eighteenth-century Puerto Rico” del historiador David Stark, confirma lo que bien se pudo haber inferido. Stark narra la historia de una esclava de nombre Agustina, quien era “propiedad” de “una de las más grandes posesiones de esclavos en Coamo”, que pertenecía a Juan Pacheco, uno de los hijos de Juan Rodríguez Pacheco y María Berríos Santiago. (Otro árbol geneológico que encontré señala que el padre de Juan Rodríguez se llamaba Casimiro Rodríguez, nombre que Juan Manuel García Passalaqua menciona en su novela “La Séptima vida” como alcalde Coamo, “español cristiano de pura cepa, terrateniente y ganadero, esclavista”, pero según Luis Rodríguez-Medina  ese nombre surgió como parte de un estudio genealógico sobre Juan Rodríguez Pacheco “que resultó un cuento”).

O sea, aquí hubo una movilización social descendente impresionante: de una poderosa familia esclavista fundadora de un municipio, descendió quien muriera en un residencial público en Salinas, casada con un agricultor pobre coameño. No sé si tenga algo que ver con la ascendencia de doña Joaquina, pero mi abuela (esposa del hijo de Joaquina), quien es negra, siempre mencionaba las actitudes racistas de su suegra para con los negros.  A mí siempre me estuvo curioso eso que menciona mi abuela (quien lo cuenta riéndose ahora, pero supongo que en otros tiempos no era fuente de gracia el dato). ¿Habrá sido racismo heredado desde los tiempos de Juan Rodríguez y María Berríos? Vaya usted saber.

Del Original ©Eugenio Martínez Rodríguez

Eugenio Martínez Zayas, el hijo (con polo blanco en la 2da fila) con su descendencia.
Eugenio Martinez Laboy, el nieto
Eugenio Martínez Rodríguez, el biznieto