Habia una vez un beso inquieto, viajaba en una nube por el espacio sin saber cual era su procedencia ni a dónde llegaría. Muchas veces se mojó por la lluvia, otras ardía en fuego bajo el sol. Las noches se le hacían largas porque sólo podía jugar si había luna y estrellas que alumbraran.
Pasaba el tiempo y el beso inquieto continuaba su viaje en la nube sin esperanzas de llegar a un lugar. Soñaba con posarse en una flor, en un gatito, en un perro, en un valle verde, en una fruta, en un río o en el mar. El viento lo mecía. Al sentir la brisa fría la nube lo abrazaba, lo acurrucaba y los pitirres le cantaban nanas sin parar. Por los rayos del sol corría hasta casi quemarse, entonces se escondía del sol detrás de las nubes grises. Estas se derramaban en lluvia para que aquel beso inquieto se empapara y las dejara en paz. Con las mariposas jugaba a la libertad, atravesando los colores del arco iris en una carrera traviesa y divertida.
Un día de septiembre el viento se enfermó. El beso inquieto le pidió que lo meciera en la nube como siempre hacía en los veranos de calor. El viento se negó y le pidió que se alejara, no lo quería contagiar.
-Está enojado el viejo viento – pensó el inquieto beso.
Pasaron las palomas y el beso inquieto le pidió que por favor le hicieran cosquillas con sus alas al viento para que le quitaran el enojo. Ellas acostumbradas a cumplir los caprichos del beso inquieto alzaron vuelo y se perdieron en el espacio buscando al viento.
No tardaron mucho en encontrarlo. Las palomas movieron graciosamente sus alas y el viento no se pudo controlar. Las cosquillas eran tantas en su nariz que un estornudo fuerte se le escapó.
-¡Achuuú!- como relámpago se escuchó.
Inmediatamente las nubes blancas se desbarataron, las grises soltaron una lluvia del susto y continuaron los rayos, truenos y centellas. ¡Se formó un huracán! El viento no dejaba de estornudar. El beso inquieto iba de un lado a otro igual que las nubes, las aves y todo a su alrededor daba vueltas. Iba cayendo asustado, descendía a toda velocidad y se preguntaba dónde caería.
Abajo las mariposas se movilizaron, los capullos se hicieron flores para atrapar al beso, los perros, los gatitos, los conejitos, las montañas miraban al cielo en busca del beso. En el mar los peces abrieron las conchas de nácar para recibirlo. Todos querían agarrar ese beso inquieto.
Una Mano gigante, suave como la seda, fragante como el jazmín, capturó al beso inquieto en el aire.
-Derrek eres mi beso del alma y te voy a colocar en un nido de amor, serás vida y luz, nada temerás porque eres mi creación y siempre estaré contigo.
© Marinín Torregrosa Sánchez
Este cuento tuyo me habla de una sensibilidad exquisita, de alguien con ese tercer ojo especial, que suele asociar la ternura con la belleza, la imaginación con la poesía, la vida con el milagro. El niño que te inspiró es la encarnación de todo niño, todavía no contaminado con los tóxicos del hombre, que gozando de su libertad, la convierte en libertinaje y todo lo corrompe.
Gracias por este soplo de aire fresco, Marinín, esta prosa poética me deja un perfume de rocío y desde Argentina, te mando bendicines, para ti y el niño.
Cariños
Gloria
Yo tengo una personita igual a la tuya, dulce, cariñoso, besucón, como el abuelo, juguetón y charlatan, también como el abuelo, que se llama Darit, hijo de mi hijo Darit Abey. Es el único de mis nietos que no me llama abuelo, sino Josué e igual que yo es loco con los vehículos y como todas las semanas le compró un paquete de carros Hot Wheel, tiene unos 3,000 regaos por la casa. Duerme con nosotros y por la mañana amanecemos, la abuela y yo, com Mercedes Benz y Ferraris, a veces con pick-ups o Impalas marcados en las costillas.
Gracias por sus comentarios y recomendaciones que siendo de ustedes me halagan y me motivan a continuar buscando mejorar
Este cuento, no podía despegarme de la silla hasta terminarlo, era algo que no me permitía poner mis pensamientos en otra cosa. Finalmente no encontraba un título adecuado porque sabia lo que queria escribir pero no como nombrarlo. Me faltaron las palabras y eso me fustró.La situación que me movio a escribirlo era tan especial que sentia que necesitaba un título igual de especial. Habia mucho de mis sentimientos envueltos, pienso ahora que pude llamarlo La travesia de un Beso, El Vuelo de un Beso…Realmente y concluyendo: Derrek,la personita que lo inspiró no tiene traducción o sinónimo concreto. Es un niño inquieto en la búsqueda de muchas respuestas.
Gracias y saludos, Marinín
Pienso igual que Josué, en Marinín hay una escritora talentosa. Ese proceso de pulimento que supone toda labor, en este caso la escritura, surge del cuidado con el se elabora el producto y de la experiencia que nace de las reacciones que provoca. Divulgar es por eso una fase importante para captar dicha experiencia. En Encuentro… al Sur pretendemos facilitar que se conozca la expresención escrita de nuestros colaboradores.
No sé quién es Derrek. Pero para los efectos del cuento es inmaterial saber la excusa que te motivó a agrupar de manera tan relajada y coherente un cuento tan hermoso y, vamos a repetirlo, tan bien escrito.
El primer cuento que leí de tu autoría me maravilló y este ahora este me cautivó.
Pienso que tienes muchos recursos narrativos y que sabes involucrar al lector en la narración, cosa nada fácil.
Igual pienso tienes un talento descomunal para el cuento, especialmente para el cuento infantil, que es extremadamente difícil y no abunda mucho en la Isla, por esa misma razón debes continuar en esa línea y no olvides que los trabajos hay que pulirlos muchas veces, como pasa con las gemas.
MUY BUENO.